24 julio 2013

El turismo rural sigue en auge

A pesar de ser un momento económicamente complicado y de futuro más pronto incierto, el turismo es un valor positivo que año tras año está en alza. La mayoría de españoles son tentados por esta corriente y con mayor o menor presupuesto deciden viajar y ver mundo. Es posible que no sea tiempo para lanzarse a largos trayectos como India o Birmania, pero tampoco es imprescindible regresar al mismo lugar de todos los veranos.

En realidad se trata de encontrar nuevos destinos más o menos próximos y hallar la forma de pasar unas vacaciones de modo diferente y a precios asequibles.

Sé de muchas familias que, durante este mes de agosto, deciden canjear su casa de siempre por la de otros amigos o intercambiar su habitual residencia veraniega a través de Internet, lo que con un mínimo de riesgo, les ofrece la posibilidad de conocer nuevos paisajes y vivir unas vacaciones distintas en pueblos desconocidos sin dejarse en ello todos sus ahorros.

Una variante de este estilo de vacaciones es el llamado turismo verde o turismo rural, un tipo de hospedaje sencillo y familiar, en casas de campo bien restauradas, con pocas habitaciones y atendidas por los propios dueños. No es nuevo. Bajo el reclamo de agroturismo, el País Vasco lleva ya años promocionando sus caseríos, Andalucía obra de igual manera con sus cortijos, y en Cataluña el sistema de alojamiento en masías agrupa más de 200 establecimientos típicos rurales cercanos a poblaciones o habitaciones libres en explotaciones agrícolas o ganaderas, donde los huéspedes encuentran un trato amable, buena comida y asesoramiento para excursiones o visitas por los alrededores. Los precios pueden oscilar entre 15 euros por persona y día y 360 euros semanales para grupos de unas seis personas.

Pero el turismo rural va más allá de la oferta nacional. En realidad nació en Europa y es allí donde este tipo de alojamiento se lleva la primacía. Por un precio bastante razonable, sobre los 600 euros por persona, (nada que ver con los de un hotel), podemos alquilar durante una semana casas «con encanto», desde un auténtico castillo del siglo XVI en Francia, a una cabaña finlandesa junto a un lago con sauna y embarcación incluida, una típica casa de campo en Inglaterra, o una villa toscana, con tres dormitorios, dos baños, sala de estar y jardín, a 40 kilómetros de Florencia y a 20 del mar.

Se encuentran también cottages en Irlanda, granjas en Holanda y deseables casas de campo en Escocia, Grecia, Suiza, Alemania o Austria y hasta más de 10.000 viviendas aptas en alquiler semanal por toda Europa.

Además en el mercado existen programas bed and breakfast en granjas para recorrer cualquier país o región y hospedarse en diferentes puntos del itinerario por unos 36 euros por noche.

La oferta del catálogo que en estos momentos tengo entre mis manos, Maison de la France-Escapadas 2003 es absolutamente tentadora, sugeriéndome promesas de confort, de excursiones por la región, de buena gastronomía y de descanso. Espero aprovecharlo.

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