28 noviembre 2013

Los Arenales del Sol

Los Arenales del Sol, incluidas las playas de El Altet, es el proyecto fallido del turismo en Elche. Hay hiper-concentración en verano, básicamente de residentes locales, y a partir del otoño la cosa deviene en un absoluto erial. 

Arenales se fue construyendo, a partir de los 60, a trompicones, con rascacielos ochenteros de dudoso gusto plantados como setas sin orden ni concierto, incluida la primera línea de mar con los quebraderos de cabeza que ha proporcionado este hecho a cuenta de los deslindes dictados por la legislación de costas.

Hubo incluso, finales de los 70, un proyecto salvaje para urbanizar el Clot de Galvany, uno de los parajes más espectaculares de la provincia: de una belleza extrema y contenida al mismo tiempo; un humedal imprescindible. Aquello se frenó en seco, afortunadamente. 

Quien no frenó fue el ayuntamiento de Santa Pola, urbanizando hasta el empacho, y hasta el atentado estético y ecológico, el suelo de su término municipal que linda con el Clot, a las faldas de Gran Alacant: una aberración que algún día se estudiará en las universidades como manual del despropósito.

A finales de los 90, cuando era alcalde Diego Macià (estimado), se perpretó el AR-1, promovido, entre otros, por el polémico e imputado constructor Ramón Salvador Águeda. Más de 3.000 viviendas de gama media-alta bordeando el Clot de Galvany, copiando, de forma más fina, eso sí, el modelo de Santa Pola. 

Un fracaso a medias: aún quedan edificios de los que solo se ejecutó el esqueleto; fiel reflejo de la crisis del ladrillo y de la pléyade de avispados que pensaban que jamás les tocaría la burbuja inmobiliaria, esa sutil estafa piramidal que ha arrasado España. Yo, que no me tengo por ecologista radical, ni por talibán de casi nada, me lamenté muy mucho de aquella actuación.

¿Qué hacer? Terrible dilema con el paisaje que acabo de describir. Arrasarlo todo y empezar de nuevo: imposible. Parchear y edulcorar, y permitir algunas actuaciones sostenibles y puntuales. 

No queda otra. Mercedes Alonso (a Macià también se le pasó por la cabeza) está tentada de urbanizar el Fondet de la Senieta, paraje aledaño al Clot y que linda con los terrenos afectados por el aeropuerto. 600 casas y un hotel-balneario. Qué manía: otra vez el Clot. Alonso debería meditar seriamente: ¡será por falta de suelo programado en el término municipal, incluso cerca de la costa!

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