03 abril 2013

España quiere coger el tren del turismo chino

Las iniciativas para atraer a España a los turistas chinos parecen insuficientes. El Ministerio de Industria y Turismo se había propuesto una meta de 300.000 visitantes para 2012, y ya no esperan acabar con más de 150.000.

Es cierto que, hasta septiembre, las visitas se incrementaron un 36% respecto a 2011, pero no hay espacio para la complacencia: en la secretaría de Estado de Turismo admiten que la imagen de España en el gigante asiático, del que saldrán al exterior 130 millones de personas todos los años a partir de 2015, es "desconocida". Agrava esa preocupación el hecho de que los hoteles españoles dependen para sobrevivir de los extranjeros, que representan el 70% de las pernoctaciones.

Todas las fuentes consultadas reconocen con preocupación la falta de esfuerzo público y privado. Según Meliá, España no sólo carece de "actividades culturales" específicas y "opciones gastronómicas adaptadas", sino que se ha mostrado incapaz de eliminar "las barreras del lenguaje a través de la contratación de personal que hable chino".

Los inversores que visitan Madrid o Barcelona tampoco se encuentran con una alfombra roja. La consultora de Lidan Qi, Puente a China, y la agencia de viajes de Steven Li, Roostertours, organizan misiones comerciales de alto nivel, y ambos coinciden en que sus clientes, que normalmente no saben inglés, no entienden la información de museos, restaurantes y grandes ciudades, porque nunca está traducida. Li señala con perplejidad que "ni siquiera la Sagrada Familia o el Palacio Real disponen de audio-guías en mandarín".

Hotusa, una de las diez mayores hoteleras españolas, alerta de que el visado sigue siendo un muro difícil de franquear. Steven Li reconoce que "apenas tenemos tiempo para reservar hoteles, billetes de avión o tickets para conocer la Alhambra, porque no sabemos si van a concederles a los turistas el permiso hasta cinco días antes de la salida".

Y aunque les concedan los permisos a tiempo, necesitarán algo más que buena suerte para coger un cómodo vuelo Madrid-Pekín. Como sugiere Raúl González, máximo directivo de Barceló para la región de Europa, Oriente Medio y África, falla la "conectividad aérea".

Kurt Grötsch, presidente de la consultora Chinese Friendly, que adapta la oferta turística de ciudades como Sevilla a los gustos del visitante chino, subraya que "existe un problema de falta de promoción constante y original" para dar a conocer España.

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