27 mayo 2013

Marsans y sus ofertas veraniegas

Ahora que el drama de Viajes Marsans entra en sus últimos compases -la juez acaba de admitir el auto para abrir concurso de acreedores-, los hoteleros empiezan a recibir el impacto directo de la quiebra de uno de los intermediarios más importantes del país. Según ha podido saber este diario, los establecimientos de Benidorm están pidiendo garantías a Marsans de que los viajeros que ya tienen sus vacaciones contratadas (en algunos casos, incluso pagadas) llegarán. La compañía se niega a ofrecer un aval, por lo que se producen cancelaciones en bloque que seguirán afectando a la ocupación durante el verano. El hueco que dejan estos turistas tendrá que ser cubierto con las reservas de última hora, un tipo de mercado que se ha impuesto por la crisis.

Desde la patronal de la capital turística, Hosbec, informan de que Marsans ha sido la compañía más importante para el mercado nacional de Benidorm durante los tres últimos años, y que cerca del 20% de este tipo de cliente todavía llega a través de la empresa del presidente de la CEOE. En cifras concretas, y teniendo en cuenta que la representación de Hosbec en Benidorm es de 38.000 plazas (el 89% de la oferta) y que el cliente español absorbe el 56% de esa cifra, cerca de 5.000 camas son hoy propiedad de Marsans.

Hay dos efectos directos más de la quiebra del gigante de Díaz Ferrán. El primero son las deudas acumuladas; el segundo, quizá el más importante, es la desaparición en bloque de turoperadores y agencias de viajes de pequeño tamaño que se nutrían de la compañía. El presidente de Hosbec, Antoni Mayor, añade la «excelente posición y nombre» que tenía Marsans «fuera de España», algo «realmente difícil de recuperar». «Es una verdadera lástima que la hayan dejado caer», agregó.

El factor Marsans es el último de una larga lista de elementos que han colocado un incómodo interrogante en primera línea de playa de la temporada alta, y una de las tres claves que repercutirán directamente sobre el mercado nacional, junto a la subida del IVA de dos puntos (que los hoteleros asumirán sin incrementar los precios) y, en menor medida, el plan de ahorro anunciado por el Ejecutivo. 

Al respecto, la presidenta del Patronato de Turismo de la Costa Blanca, Gema Amor, quiso lanzar un mensaje de optimismo y asegurar que «la relación calidad-precio es lo suficientemente competitiva como para mantener las cifras de ocupación de años anteriores». Amor se muestra convencida de que el mercado de la última hora será «clave» para salvar la temporada (de hecho, la Diputación destina 600.000 euros a dos campañas que permitan captar este tipo de turista a principios del verano), aunque considera que la gestión que se está haciendo desde el Gobierno central «deja mucho que desear». La única buena noticia es que el balance positivo del turismo internacional promete suplir aquellas plazas que queden vacantes. Como ya adelantó, los hoteleros ofrecieron a los mayoristas ofertas de hasta el 20% en el early booking, lo que les ha permitido mejorar las perspectivas de cara al verano. Al menos, hasta que el volcán islandés detuvo el repunte de reservas.

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