22 junio 2014

Las playas de Orihuela


Como el poeta oriolano Miguel Hernández escribía en su libro El rayo que no cesa, "¿A dónde iré que no vaya / mi perdición a buscar? / Tu destino es de la playa / y mi vocación del mar". 

Perderse recorriendo los 16 kilometros de la costa entre Punta Prima y Mil Palmeras supone encontrar un destino a reivindicar por su calidad.

Lo saben bien los residentes de la zona, en su mayoría extranjeros de origen europeo, que en verano multiplican la población de la zona. 
También son sabedores los organismos que se dedican a ponerlo en valor. La ciudad monumental presume de ello gracias a los 42 galardones que la convierten en el centro turístico con el mayor número de distinciones por kilómetro de costa de toda España.

El pasado jueves el Ministerio de Turismo entregaba al municipio sus cinco banderas Q de Calidad. 

Un reconocimiento que se suma a las siete banderas azules que ya tenía por la Fundación Europea de Calidad Ambiental –a las que se puede sumar las dos que reciben los puertos deportivos de Campoamor y Cap Roig– y que hoy se completa con las siete de Qualitur que le entregó la Conselleria en un acto en Gandia.

 La edil de Turismo Rosa Martínez entonces destacó este hecho con una sencilla comparación, "para hacernos una idea de la relevancia de las banderas Q que obtiene Orihuela, solo hay que fijarse en que todas las Islas Baleares tienen 15".

Recorrerlas es un ejercicio que se hace con placer puesto que cada una es distinta a la anterior, lo que enriquece la experiencia. 

Partiendo de Punta Prima, sus 170 metros de litoral son accesibles para todos; tras ella están las calas Mosca y Estaca de Playa Flamenca, los barrancos que las preceden son de gran belleza, como el margen libre de obstáculos que rodea a la primera. 

Representan una gran opción para quienes deseen un lugar más tranquilo y recogido en el que disfrutar del sol.

Quienes, en cambio, busquen más animación la encontrarán siguiendo la línea del azul del mar, puesto que le corresponde el turno a La Zenia, donde nos aguardan otras dos calas, Cerrada y Bosque. 

Estas son de las más concurridas del municipio, precisamente por ser las más anchas.

Cabo Roig ofrece otras dos calas al visitante que para llegar a ellas descenderá por unas rampas y escaleras. Son Capitán y Caleta dos lugares con mucho encanto precisamente por una vista que se enmarca por la escarpada orilla. 

La vegetación de pinos, palmeras y enebros contrasta con la piedra rojiza sorprendiendo a la mirada con el juego de colores que se complementa con el azul del mar. 

La tranquilidad de sus arenas oscuras donde crece la posidonia es un reclamo para el turista que puede disfrutar tendido sobre ella o sentado contemplando las magníficas vistas que posee su puerto deportivo. 

En sus aguas transparentes se pueden practicar algunos deportes náuticos, entre ellos el novedoso FlyBoard, una variante que permite emerger del agua para volar sobre ella hasta alcanzar los doce metros de altura.

La Dehesa de Campoamor es la siguiente parada del recorrido. Aguamarina, la Glea y Barranco Rubio son las más extensas. 

Junto a ellas el otro puerto deportivo –trazado para adaptarse al paisaje– y demás servicios permiten una amplia oferta de ocio.


Queda poco para finalizar el recorrido, una última joya por recorrer. Mil Palmeras es una extensa playa de arena blanca y fina en la que se puede jugar como decía Hernández, "a tu pie, tan espuma como playa, / arena y mar me arrimo y desarrimo".

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