12 diciembre 2014

Otro desprecio más del gobierno catalán

El Consejero de Interior, Ramon Espadaler, ha protagonizado un nuevo desplante a la Delegación de Gobierno de Cataluña al rechazar la última invitación para participar en un acto de homenaje a ocho agentes del Cuerpo Nacional de Policía fallecidos en atentado terrorista en 1990. 

Cierto es que delegó su representación en mandos de los Mossos d’Esquadra, pero es de difícil justificación la falta de implicación del Govern en este tipo de actividades. Las administraciones están alineadas en contra del terrorismo, y este tipo de homenajes tienen mucho de simbólico, son un mensaje para la ciudadanía. 

Antes de comunicar la idea de la unidad de las fuerzas ante la violencia, el Govern apuesta por transmitir una señal de discrepancia, que se suma en el tiempo a unas declaraciones en la que el mismo conseller carga contra el Gobierno por un supuesto menosprecio a las fuerzas policiales del Govern que se deriva, a su parecer, de la sobrepresencia de la Policía Nacional en Cataluña.


Los refuerzos policiales que efectivamente se han desplegado en Cataluña siempre han estado justificados por la magnitud de los retos que se afrontaban en materia de seguridad, y cuestionar ese criterio sí que es menospreciar la capacidad de colaboración y de mejora de los dispositivos policiales ante una cumbre política o la misma celebración de una consulta independentista, que además estaba prohibida por el Tribunal Constitucional.

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