04 diciembre 2014

La jungla del pop

El año 2013 fue especialmente negro para la prensa musical: en el lapso de pocos meses cerraron dos de las cabeceras –Go Mag y H– que habían capitaneado el boom de las revistas gratuitas. 

Los análisis más agoreros dicen que el papel se va a acabar, que el fin está cerca, y eso lo sabe bien el mercado anglosajón, que en una década ha perdido casi todas sus revistas y las que resisten lo hacen con tiradas muy mermadas.

Sin embargo, pasan los años y Rockdelux sigue ahí: son 30 los que cumple este mes sin haber traicionado nunca unos principios sólidos, ni siquiera cuando arreciaba lo más duro de la crisis. 

La línea editorial de la revista musical decana de lo indie –y más allá– sigue premiando la calidad antes que la oportunidad, el rigor a la indocumentación, con un diseño atractivo y acabados cuidadosos. Pero Santi Carrillo, director de Rockdelux desde 1987, advierte: "No creo que lleguemos al número 400 [ahora van por el 333] en las mismas condiciones que ahora".

Es decir, con siete personas trabajando en plantilla y con contenidos generosos. Tarde o temprano, admite, Rockdelux tendrá que desembocar en una web

El relevo que se daba en otras épocas no se produce y los lectores se nos van volviendo mayores", indica Carrillo. "El grueso de quienes compran la revista son los que entraron en el rock en la época de Pixies y My Bloody Valentine".

Pero cada cierto tiempo, Rockdelux da un puñetazo en la mesa. En su último número especial, de más de 200 páginas, la redacción al completo –colaboradores actuales, y también de todas las épocas de la revista, casi 120 firmas– ha votado los 300 mejores discos de las últimas tres décadas, más un bonus de 200 más que se quedaron fuera. 

"Lo que me sabe mal es que no hayan entrado más títulos", admite Juan Cervera, director de redacción de la revista. Carrillo le da la razón: "Tendríamos que haber hecho un libro con los 1.000 mejores discos de este periodo".

El título vencedor no sólo es una obra maestra indiscutible –la apisonadora llamada It takes a nation of millions to hold us back, el segundo disco de Public Enemy, el antiguo testamento del hip hop–, sino una elección de consenso. 

"Hubo 14 colaboradores que lo votaron en el primer puesto", reconocen. Cervera va más allá: "Hacía tiempo que no escuchaba el disco y es una bomba que derrumba cualquier ladrillo que le pongas delante. Ni siquiera The queen is dead [The Smiths, en el puesto 2] puede resistir esa pegada".


Tras esos dos tótems, varios clásicos del rock independiente: Doolittle de Pixies, Nevermind de Nirvana, Loveless de My Bloody Vbría que reconocerle también una gran fuerza divulgadora. 

30 años después, eso no lo han perdido.alentine y la mayor exhibición de Prince, Sing ‘O’ the times, en el puesto 4. "Una lista así no tiene como función cerrar un canon, sino invitar a la gente a escuchar discos que se le pasaron por alto y descubrir música que no conoce", sugiere Cervera. A Rockdelux, que siempre la acompaña una cierta imagen de publicación polémica, ha

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