09 septiembre 2013

Una aventura por Asia

Seis meses de aventura a través de Asia comenzaron el pasado día 22 de agosto para Vicente Plédel y Marian Ocaña. La expedición, cuyo punto de partida era Ceuta, salió con destino a Katmandú. 

En su camino, tienen previsto entrar en países tales como la India y Nepal. Sin embargo, tendrán un problema importante, tratar de evitar las fronteras de los numerosos países que están en guerra, como es el caso de Yugoslavia, Irak o Afganistán. Pero la aventura no acaba ahí. 

También tendrán que atravesar enormes extensiones como el desierto Salado de Irán. Para hacer realidad su sueño, los protagonistas de esta intrépida aventura han dedicado cerca de un año a los preparativos. Entre ellos, conseguir el patrocinio de Catai Tours, Mitsubishi; Camac y Warn 8.000, así como resolver los siempre difíciles y necesarios trámites burocráticos que les posibilitará cruzar las fronteras de las diversas naciones que podrán visitar. Además del visado, el Carnet de Passage es imprescindible cuando se viaja con vehículo propio. 

Este carnet certifica que se ha pagado una fianza. El país que selló la entrada podrá embolsarse esa cantidad en el caso de que el coche no salga. Este documento lo extiende el RACE por un precio de 23.000 pesetas, cuota que se reducirá a las 14.000 para todas aquellas personas que sean socios de esta organización. Aunque está estipulado que la fianza equivalga al 100% del valor del vehículo, esto siempre es negociable. También, el RACE proporciona el permiso internacional de conducir. El precio de éste es de 2.000 pesetas, y los socios lo podrán obtener gratis. 

El gran problema en viajes de este tipo radica en conseguir un seguro para el coche. Ninguna compañía se compromete a cubrirlo a todo riesgo, por lo que el viaje se debe hacer con el obligatorio y, en algunos países, con uno de carácter temporal. 

Por el contrario no ocurre igual con el seguro personal, ya que no resulta difícil encontrar una compañía que acepte. En la elección del coche que se utiliza en esta aventura se ha llegado a un acuerdo con Mitsubishi. La casa quiere probar las posibilidades de su Montero Corto Turbo Diesel, dotando a la expedición de uno de sus modelos. 

La única condición que se les ha impuesto ha sido la de que no se hagan más modificaciones que las que resulten absolutamente indispensables para realizar el viaje. En este sentido se han añadido elementos tan importantes como una defensa delantera, unos protectores para los pilotos traseros, dos estribos tubulares para proteger los bajos laterales y un cambio de cubiertas adoptando el modeló 4x4.

El modelo parece muy adecuado para este tipo de travesías por su dureza, flexibilidad, comodidad y comportamiento rutero. Los repuestos son especialmente importantes para esta clase de viajes. No deben faltar todo tipo de filtros, correas, amortiguadores, toberas de inyección, discos de frenos, y una larga lista de materiales imposibles de conseguir a lo largo del viaje y que deben estar al alcance de la mano para poder solucionar cualquier avería o imprevisto que pueda surgir en un momento determinado. 

Por lo que se refiere a las ruedas, el coche lleva 4 cubiertas de repuesto, 2 de ellas montadas en llanta. 

En caso de pinchar, disponen de 4 cámaras que les servirán como último recurso. Un viaje en solitario exije un equipo, tanto para desierto, como para alta montaña. No podían faltar cadenas para la nieve, planchas de arena, gato hi-lift o un foco manual de 55W. 

La seguridad activa y pasiva ha de extremarse en estas circunstancias para lo que se cuenta con un sistema de alarma que se activa a distancia, y 3 cofres de chapa anclados al vehículo. Un ejemplo de la seguridad que posee el vehículo radica en que si les rompiesen todos los cristales podrían continuar el viaje sin ningún problema. Este terminará dentro de seis meses. 

Para entonces, el Karma de Ceuta, como así lo han denominado sus tripulantes, habrá recorrido 50.000 Km en las más duras condiciones.

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