12 julio 2014

Cataluña aumentará su turismo extranjero

Auténtico salvavidas en aguas turbulentas, el turismo se ha convertido en el único motor de la economía que funciona. 

Se esperan como agua de mayo las previsiones de este año a las puertas de otro esperanzador verano, que auguran un aumento del 4,3% de turistas extranjeros gracias a la recuperación de los mercados europeos. 

También se prevé la mejor de las noticias: un crecimiento del gasto por persona del 7,9% hasta alcanzar los 14.459 millones de euros según el Índice de Actividad Turística que cada año elabora la Universidad Autónoma de Barcelona.

Buena parte de culpa la tienen los visitantes ingleses, que acudirán en tropel a Cataluña espoleados por la incombustible fórmula del sol y playa y la bonanza económica que vuelve a lucir en media Europa. 

En concreto, se espera la llegada de un 9% más de extranjeros del Reino Unido. También mejora de forma sustancial el número de visitantes procedentes de los países nórdicos, con incrementos de hasta el 6,9% para alcanzar su máximo histórico con 804.000 personas. 

Los omnipresentes alemanes, por su parte, registrarán subidas de hasta el 5,1%.

Tímido es el crecimiento del 1,9% de turistas italianos, una cifra que no deja de ser positiva si se tiene en cuenta que el año pasado retrocedió hasta cinco puntos. 

Rusia es la otra cara de la moneda, aquejada por los conflictos políticos que vive y la devaluación del rublo.

Aún así, todos los registros hacen pensar en una gran temporada: crece el número de turistas un 4,3%, la cifra de pernoctaciones un 5,4% y el gasto total un 7,9%. 

En concreto, los nórdicos serán los que más dinero desembolsarán en sus viajes con un aumento del 16,1% respecto al año pasado, seguidos de los franceses, que gastarán en Cataluña un 13,2% más, y los británicos, que lo harán un 9,5% más.

Incluso empieza a mejorar el mermado mercado interno, muy tocado y deprimido por la crisis de los últimos años. 

Tanto es así que el número de visitantes de otras comunidades crecerá un 2,9%, mientras que las pernoctaciones lo harán en un 3,5%, cuando el año pasado cayeron un 6%. Claro está que el turismo es, por tanto, el sector que debe tirar del carro para dejar atrás las tempestades económicas. 

De hecho, el índice muestra cómo los trabajadores con contrato de la hostelería y la restauración han aumentado un 5% desde 2009, frente al descenso general de casi el 10%. Una cifra que dice mucho de su importancia en el camino hacia la recuperación.


Su único borrón es la extrema dependencia del turismo veraniego. En los últimos años, el sector no ha registrado mejoras en la estacionalidad, es decir, en la concentración de la demanda de empleo en determinadas épocas del año, entre los meses de abril y septiembre. 

"Hay que mejorar este aspecto", advirtió ayer el director del estudio, el profesor de la Universitat Rovira i Virgili Juan Antonio Duro. 

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