30 septiembre 2014

Las mujeres son las que deciden lo que vemos en televisión

España, 2014. Tres de cada cuatro programas de televisión fracasan. Otras cifras elevan al 85% el porcentaje de estrenos que no cumplen con lo que se espera de ellos. Cuando lo hacen, un buen número de ejecutivos, productores, realizadores, periodistas y programadores sufren. Algunos de ellos, incluso, se quedan sin trabajo. Pero todos, en mayor o menor medida, siguen creando nuevos formatos, programándolos, poniéndolos en marcha, ejecutándolos... Y gran parte de estos profesionales son mujeres. Como las elegidas para este reportaje, muestra significativa del cuadro general de la tele española. Féminas acostumbradas pues a gestionar el fracaso y a asumirlo. A trabajar en un mundo duro, ingrato a veces, intenso y estresante de veras: un terreno poco amigo de licencias poéticas.

Son mujeres que mandan, que deciden qué vemos en televisión y cuándo lo vemos, que comunican aquello que se considera más interesante, que crean formatos y que los venden, que marcan tendencias televisivas lanzando incluso iconos adolescentes, que escalan posiciones en un mundo aún muy masculino y en el que ellas navegan con destreza, cada vez más rápido y con más compañeras de viaje. No salen en pantalla, pero posiblemente su trabajo sea mucho más influyente y determinante a la hora de educar (o lo contrario) las retinas del espectador. Un espectador –mujeres, hombres, adolescentes, niños– que pasa unas cuatro horas y media diarias frente a la tele. Ellas, por cierto, 30 minutos más.

Ha pasado tiempo desde que Pilar Miró liderara por primera vez una televisión pública. Desde entonces, ha habido alguna que otra directora (nunca en las privadas) y, sobre todo, una incorporación paulatina e intensa de mujeres al segundo escalón de las cúpulas directivas del universo televisivo. Aunque ahora mismo no haya ninguna en la cúspide (si exceptuamos el cargo por decreto político de la recién llegada directora general de RTVV) y una sola directora de informativos: Gloria Lomana en Antena 3.

Si, tal y como dice la escritora feminista afroamericana Alice Walter, "la forma más común de renunciar al poder es pensar que no se tiene", en la televisión las cosas parecen ir por otro camino, si atendemos a algunas de las mujeres con mando en plaza. Ninguna de estas 10 profesionales pensaron nunca que ese poder les estaba vetado: llegaron, según afirman todas, con cierta naturalidad a los lugares en los que están ahora, sin que su condición femenina pesara para mal. Todas ellas, no obstante, tienen claro que las alturas de la televisión sigue siendo un mundo muy masculino, aunque señalan que no es algo estructural y que el tiempo juega a su favor. "La tele es un sector en el que hay poco convencionalismo, es un área permisiva con los géneros, las ideologías, etc. Es verdad que en las cúpulas solo hay hombres, pero es cuestión de tiempo, es algo coyuntural", afirma Pilar Blasco, consejera delegada de Endemol España. Carolina Cubillos, de Molinos de Papel, apunta algo interesante: "Si hubiese nacido hombre seguro que me habría ahorrado muchas mamarrachadas que te suceden por el hecho de ser mujer".

No queda claro del todo el motivo por el que las mujeres no están aún en los sillones principales de las plantas altas. ¿No las dejan o ellas no lo desean lo suficiente? Un dato, si no estadístico, sí significativo: solo una de las 10 entrevistadas querría ocupar un puesto de mayor rango que el que tiene en la actualidad. "A mí sí me habría gustado ser directora de TVE, por ejemplo", apunta Eva Cebrián, la responsable de Cine de RTVE durante los últimos tres años. El resto prefiere "plantear cosas útiles", como Montse Abad, directora de Contenidos y Programación de TVE. O "hacerlo bien", como Patricia Marco, directora de Antena de Mediaset. O "seguir estando donde quiero estar", como Elena Sánchez, directora de Transformación de Prisa, en cuyas manos estuvo la creación de Cuatro.

Entonces, ¿qué ambicionan? Podría decirse que los cargos, no. Sus objetivos son más concretos. Como el de Macarena Rey, consejera delegada de Shine Ibérica, la productora responsable de Master Chef, de TVE. "Lo que me gustaría es hacer viajar el talento español, que salga fuera." "Yo he cumplido ya todos mis sueños", apunta Carmen González, cuya andadura televisiva arrancó como guionista del Telecupón de Carmen Sevilla y hoy dirige el departamento de Nuevos Proyectos de Globomedia. Mirta Drago, directora de Comunicación y Relaciones Externas de Mediaset (y mano derecha in pectore de Paolo Vasile), asegura que podría pasarse la vida "llevando la imagen de una televisión, defendiéndola. En realidad, yo solo quiero crear cosas, divertirme, no tengo pensado dónde quiero llegar".

Un veterano ejecutivo de televisión consultado para este reportaje, al saber el nombre de las 10 mujeres que lo compondrían, dijo: "Son tías muy capacitadas. Algunas bastante más que los hombres que copan los puestos de responsabilidad de televisión. La tele sería bastante mejor". En cambio, todas tienen jefes, algo que no les incomoda en absoluto. Y también todas se tienen por "buenas jefas". Coinciden en la responsabilidad constante que supone apostar por contenidos televisivos, y que ellas aseguran tener. Pero ¿es posible conservar una mirada femenina, un sentido de la igualdad, de la equidad, cuando se llega a altos cargos directivos? "Por supuesto", apunta Sonia Martínez, directora de Ficción de AtresmediaTV, "uno no se puede desprender de su condición sexual por el hecho de ser directivo y la condición de igualdad tiene que ver con la ética profesional y personal, no con ser mujer". Una máxima en la que todas están de acuerdo.

Así pues, ¿cómo es que no hay mujeres feas, o reales, delante de la cámara? "Eso es bastante inamovible. En el entretenimiento no se permite. La dictadura de la imagen la impone la industria y nosotras también lo buscamos. Hay un canon de belleza, que es el que quiere la cadena. Pasa igual en todos los países", asegura González, que conoce bien el mercado internacional de televisión. Para Sánchez, que recuerda con horror algún que otro casting donde estaba claro que la elección tenía más que ver con atributos corporales que con otra cosa, "la tele comercial arrastra mucho y se toman numerosas decisiones por razones prosaicas". A Cubillos le preocupa "la visión machista/tradicional de la mujer. Creo que hay que trabajar contra eso desde los detalles hasta el fondo".

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