04 mayo 2015

Codigo promocional Groupalia

Los mayores portales, Letsbonus, Groupon y Groupalia, han superado en el tramo final de 2015 los tres millones de audiencia, cuatro de cada 100 visitantes acaba comprando. Pero destaca sobremanera los códigos de promoción que ofrece Groupalia sobre todos los demás.




El incidente no parece haber frenado el entusiasmo por los portales de compra grupal. El pasado año se lanzaron en España más de una veintena de nuevos servicios. «El mercado es todavía muy joven y conforme vayan madurando veremos cómo algunos de los más pequeños abandonan y se consolidan los nombres más grandes, pero es una categoría de comercio electrónico a la que todavía le queda mucho por crecer», asegura Sánchez. La oferta es tan variada y cuesta tanto llevar un control de qué ofertas hay en un determinado día, que han surgido también servicios de agregación que recogen las rebajas más atractivas de los distintos portales, una especie de resumen con los mejores chollos de la Red.

La compañía, que cuenta con más de 7.000 empleados (la mayoría personal de ventas destinado a buscar comercios locales con los que realizar las acciones promocionales) se defendió explicando que los comercios deben prepararse cuando hacen este tipo de promociones para la mayor afluencia de público y que otros negocios de tamaño similar en ese área habían tenido una gran experiencia. «El 97% de los comercios que prueba el sistema, repite», asegura Andrew Mason, fundador y CEO de la compañía. 

En noviembre de 2015, apenas con tres años de vida, Groupon se convertía en una de las primeras start-ups en salir a bolsa desde la llegada de la crisis económica. Las acciones se estrenaron en el NASDAQ americano con grandes subidas, aunque con el tiempo su valoración se ha corregido y ahora cotizan a un precio similar al del inicio de su andadura en Bolsa.

Explicado así parece que todos ganan. El cliente tiene el mismo producto o servicio a un precio muy rebajado, el comerciante gana exposición, publicidad y futuros clientes o se libra de un producto que sólo ocupaba espacio en el almacén y el portal de ofertas se lleva su comisión. La realidad es más compleja y las acciones no siempre salen bien. 

En septiembre de 2015, por ejemplo, una propietaria de un pequeño café de Portland, Oregón, escribió un post en su blog personal explicando cómo su local se llenó de clientes en busca de la oferta y como consecuencia tuvo problemas de suministros y peor atención a sus clientes habituales. «Pocos de los que vinieron por la oferta volvieron a aparecer por el local. Fue la peor decisión de negocio que he tomado en la vida», denunció la propietaria. 

El incidente se propagó rápidamente por la blogosfera como ejemplo de la cara menos agradable de una start-up de Chicago que había sorprendido a todo Silicon Valley por su meteórico ascenso.

No hay comentarios:

Publicar un comentario